

No lo llames amor
Noelia Amarillo
Esencia
Julio 2017
Género: Contemporánea
La convivencia no es fácil en una comunidad de vecinos. En la mía hay malentendidos, vecinos cotillas, niños ruidosos, ancianas de rígidas tradiciones, mujeres de disipadas costumbres (por lo visto, una de esas soy yo), divorciadas rompepelotas, apuestos metrosexuales y, aunque te cueste creerlo, hasta un par de personas que están en sus cabales. Bueno, más o menos…
En medio de esa fauna urbana habito yo. Y vivo, mejor dicho, vivía, muy tranquila, hasta que me he vuelto loca por un nuevo vecino… Es un hombre solitario, de mirada taciturna y labios golosos que se ha instalado en el edificio hace un par de meses con su abuela, que, por cierto, es mi enemiga acérrima. ¡Estoy pensando en liarme con él solo para molestarla!
Aunque claro, el que cada vez que lo veo me muera por besarlo es un plus. Y si esto no fuera suficiente para alterar mi (escasa) paz mental, ahora también tenemos a un macabro bromista que se dedica a dejarnos regalitos en los descansillos de la escalera. ¡Espera a que lo pille!

Es comenzar a leer este libro y verte sumergida en un episodio de “Aquí no hay quien viva” pero más divertido. Porque la verdad que los personajes que nos presenta Noelia en este peculiar vecindario son mucho más divertidos.
Un vecindario que según vas leyendo te lo vas imaginado perfectamente en tu cabeza, y junto a ellos subes y bajas las escaleras de los distintos pisos como si nada oye. Así como te ves sumergida en la plaza donde se reúnen, en el bar o en cualquier otro escenario que con maestría nos presenta su autora.
¿Y quien son los habitantes de tan ilustre vecindario? Pues esta Eva Borrego, que es la prota, que por cierto me encanta que tenga 36 años y no sea un niña. Es una mujer un tanto peculiar, por su forma de vivir y de ver la vida, que la encanta llevar unas camisetas de lo más curioso con unas frases impactantes y que no te pasan desapercibidas. Una de sus actividades favoritas es dar por saco a su vecina del 3º exterior, Dolores Vega-Sombría alimentando así las rencillas que hay entre las dos familias. Y además tiene a sus mejores amigos allí mismo, esta Gala, mama de dos niñas, divorciada, borde y que odia al género masculino; Cruz, un gay encantador y que te enamora a la primera de cambio, y Vicenta que hace de abuela de todos y que hace unas comidas los sábados dignas de una estrella Michelin. Ah y no nos olvidemos de Paco, su jefe muy peculiar, pero muy peculiar, que regenta el bar donde trabaja Eva, el ConSumo Placer.
Y mira tú por donde al edificio se muda el nieto de la Vega-Sombria, Adan, madurito, 41 años, todo un pimpollo, que queda prendado de Eva de la primera de cambio, aunque diga que no, porque oye mira que le ponen sus camisetas, tanto que se vuelve un empotrador en toda regla.
Y ahí comienzan sus tira y afloja, sus cualquier excusa es buena para vernos un rato, sus conversaciones irónicas y divertidas, pero también tiernas y serias.
Pero no todo iba a ser diversión, hay un vecino capullo que está alterando la vida en la comunidad dejando sorpresas en la escalera nada agradables.
Para mi esa parte ha sido demasiado gore, además de que creo que no pegaba para nada en la novela tanta dureza, porque tampoco es que la trama de suspense esté bien llevada, la adivinas casi desde el principio que empiezan a ocurrir los hechos.


Lo que sí he de decir que los personajes son perfectos, que todos tienen ese punto irónico, pero a la vez son tan tiernos. Increíbles los momentos de Eva y Lola, que parecen que se odian, pero hay una escena en la ducha de casa de Lola tan pero tan tierna con tanta dignidad que te gana el corazón.
Y la lucha de Adán y su padre, para darte cuenta que de niño las cosas no son como realmente se ven. Que tienes que hacerte mayor para entenderlas y entonces perdonar.
Y el final, me ha encantado el regalo que le hace Adan a Eva, claudicando por amor.
Pero lo mejor, lo mejor de todo, las camisetas… increíble ese epilogo repleto de ellas.
Y como Noelia es como es, resulta que a Gala la pretenden dos vecinos, uno muy mono, musculitos para más señas y otro un albino callado, serio, pero que tiene su punto y nos deja la historia colgada sin saber quién se la ha llevado al huerto y lo más importante como lo ha hecho. Voto por Rodrigo, el albino, for ever.
Buen libro para pasar un buen rato si obviamos el tema del suspense. Con unos buenos personajes y momentos muy divertidos.
Espero que nos regale la historia de Gala y no nos deje con tanta incógnita.
Por cierto, si te saco la lengua es que, según Paco, estoy ejercitando mi cerebro.

